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JUAN BAUTISTA PLAZA (1898-1965)
Infancia y juventud

SU INFANCIA

Juan Bautista Plaza vino al mundo en el seno de una familia caraqueña donde la música formaba parte de la vida cotidiana. Su padre, Juan Bautista Plaza Larrazábal fue un músico aficionado que tocaba varios instrumentos y era "el mejor tocador de guitarra chiquita que había en Caracas", mientras que su madre, Teresa Alfonzo Rivas había aprendido a tocar el piano a la usanza de la época. Como su padre era familiar de diversos músicos importantes, con cierta regularidad se presentaban en la casa tertulias y recitales musicales. Las presentaciones del pianista Pedro Larrazábal fueron evocadas años más tarde por el propio Juan Bautista Plaza.

Juan Bautista Plaza nació el 19 de julio de 1898, en la parroquia de Altagracia de Caracas. unos días después, el 13 de agosto, fue presentado ante las autoridades civiles del Departamento Libertador del Distrito Federal, donde quedó registrado su nombre completo: Juan Bautista Rufina Jesús del Monte y Nuestra Señora de Santa Ana. Al día siguiente, el 14 de agosto, tuvo lugar su bautizo en la iglesia parroquial de Altagracia, siendo sus padrinos M. Castillo Coronel, un pariente político, y su abuela Josefina Rivas de Alfonzo, a quién llamaban cariñosamente Mamasón.

Después de Juan Bautista, la familia Plaza-Alfonzo fue bendecida con otros cinco hijos: Teresita (1900), Ana Luisa (1901), Josefina (1904) (Sierva del Santísimo); Carlos Guillermo (1907) (sacerdote jesuita); y Eduardo (1901) (compositor y abogado).

En 1904, Cuando todavía no había cumplido los seis años de edad, Juan Bautista ingresó al Colegio de San Antonio y la Inmaculada Concepción para señoritas, que se encontraba entre Cuartel Viejo y Balconcito. En esta institución dirigida por las Hermanas de Caridad de San Francisco, inició el aprendizaje de las primeras letras con la Hermana Rosa.

Unos años más tarde, hacia 1908, ingresó en el Colegio Francés de Caracas, donde culminó su primaria y cursó su bachillerato. Allí el futuro músico adquirió una sólida educación humanística, cultural y religiosa que junto a la formación recibida en su hogar harían de él un hombre de "conciencia clara, recta y generosa".

Su desempeño en el colegio fue excelente ya que obtuvo diversos "sobresalientes" así como primeros y segundos "Premios de Honor" en materias como francés, inglés, español, geografía, aritmética, historia natural y catecismo. También en el Colegio Francés, el 2 de Mayo de 1909 realizó su Primera Comunión.

Hablando de esa época en una entrevista con Ida Gramcko, el propio Juan Bautista Plaza se definió como "un muchacho cualquiera", "un muchacho tranquilo y formal", "nunca fui un muchacho incorregible ni músico precoz".

Ciertamente y a pesar que en su casa siempre estaba presente la música, Plaza no sintió una vocación temprana por ese arte. De niño, su interés se centró en la astronomía, ciencia por la que llegó a sentir una gran pasión durante toda su vida. Su atracción por el cielo y las estrellas debió surgir cuando tenía unos 13 años. Entonces conoció a don Fernando Arroyo Parejo quién era miembro de la Sociedad Astronómica de Francia que dirigía el sabio francés Camile Flammarion.

El entusiasmo por esta ciencia lo llevó a solicitar su inscripción en dos sociedades a nivel internacional: la Sociedad Astronómica de España y América, ubicada en Barcelona, España, y la Société Astronomique de France, cuya cede se encontraba en París. El 10 de agosto de 1912 fue aceptado como Miembro Titular en la sociedad francesa, y poco después, el 30 de septiembre fue nombrado Socio Titular en la correspondiente española.

El entusiasmo del niño fue grande, leía libros, observaba a diario las estrellas y emprendió la redacción de su primer libro que tituló Astronomía Estudios sobre nuestro Sistema Planetario Por Juan Plaza. Aunque luego Plaza se dedicó a la música, su afición por los cuerpos celestes lo acompañó hasta sus últimos días. Todavía en la década de 1920 seguía cotizando como miembro de la Sociedad Astronómica de Francia. En su casa siempre tuvo un telescopio que utilizaba con frecuencia en la azotea durante las noches estrelladas. Colaboró también con la Sociedad Astronómica de Caracas y en más de una oportunidad dictó conferencias sobre "La astronomía y la música" (1950).

Ese sutil pero importante paso existente entre la niñez y la juventud, que en la época era simbolizado con el uso de pantalones cortos y largos, fue expresamente definido por el propio Plaza, quién unos días antes de culminar el año 1912 escribió: Declaro solemnemente y por unanimidad de votos, que la fecha elegida para la puesta de los pantalones largos es el día 1° de enero de 1913. Juan B. Plaza A.


SU JUVENTUD

Hacia 1913, cuando iniciaba su adolescencia, surgió la vocación musical en Juan Bautista Plaza. Poco a poco el joven empezó a interesarse en la música y su pasión por la astronomía pasó a un segundo nivel. Al recordar esos años el propio compositor expresó:

"Mi vocación musical se despertó tardíamente. En mi hogar se hacía música con frecuencia. Mi madre tocaba piano y mi padre, que tenía un oído finísimo, era uno de los mejores tocadores de cuatro que había en Caracas.
También era muy hábil acompañando al piano valses criollos a cuatro manos, por fantasía [...] Tendría unos ocho años cuando mi padre me compró un pequeño cuatro y me enseñó algunos tonos, pero la verdad es que hasta la edad de 14 años no demostré especial inclinación por la música. Esta surgió en mí de manera casi repentina. Me puse por mi cuenta a estudiar piano y de una vez me lancé a componer, sin tener todavía la menor preparación para ello".

Rápidamente su vocación musical se dirigió al campo de la composición más que hacia la interpretación. En 1914 compuso su primera obra, un vals para piano titulado Grani di oro. Fue posiblemente en esa época cuando recibió sus primeras lecciones formales de música con el pianista, compositor y profesor José María Suárez (1845-1922), autor de varias obras pedagógicas: Teoría de Suárez o rudimentos de la música (1873), Mecánica musical: nuevo método para aprender a acompañar piezas de bailes por medio de números (1876), La música al alcance de los niños (1880) y Compendio de historia musical desde la antigüedad hasta nuestros días (1909).

Su despertar en el mundo de la música se vio alentado por los padres del Colegio Francés donde estudiaba su bachillerato, quienes le dieron la oportunidad de impartir clases de canto y ensayar el coro para las distintas actividades religiosas que allí se llevaban a cabo. Así surgió en el joven otra de sus vocaciones, la enseñanza. Plaza aprovechó la circunstancia para que sus propios compañeros interpretaran sus primeras composiciones en el ámbito escolar. El sábado 25 de marzo de 1916, Plaza presentó su primera obra en un acto público. Ese día el Colegio Francés organizó una velada en su auditorio y como sexto número se estrenó la zarzuela Zapatero a tus zapatos que Plaza compuso sobre un texto de su amigo y condiscípulo Antonio Redescal Uzcátegui.

Esta obra en un acto y tres cuadros fue interpretada por sus propios compañeros, mientras que en el pequeño grupo orquestal figuraron importantes personajes como el maestro Pedro Antonio Silva y sus discípulos de violín Alberto Reyna, Enrique González Rincones y Ramón Centeno Vallenilla, también participaron el violonchelista Enrique de los Ríos y el pianista José Ignacio Baldó, todos bajo la dirección del propio Juan Bautista Plaza. Fue todo un acontecimiento en el Colegio Francés y varios de los alumnos hicieron caricaturas de Plaza dirigiendo el ensayo y hasta redactaron unos versos inspirados en la presentación. En esa misma época Plaza compuso una segunda zarzuela titulada La Liberal que nunca fue estrenada.

Unos meses más tarde, en julio de 1916, Plaza terminó su bachillerato y poco después ingresó a la Universidad para proseguir estudios de Derecho. Sin embargo, continuó impartiendo sus clases de música y dirigiendo el coro del Colegio Francés prácticamente hasta mediados de 1920, cuando partió a Roma. En esos años compuso el Himno del Colegio Francés sobre un texto del padre Joseph Honoré.

Su paso por la Universidad no fue muy feliz. El joven se debatió constantemente entre seguir una "profesión" o dedicarse a la música. En realidad la formación y luego el panorama laboral para un artista no era nada prometedor en la Caracas de aquel entonces. Pero las opciones que le ofrecía la Universidad no eran tampoco del agrado de Plaza. Estudió un año de Derecho y luego se cambió para la Escuela de Medicina, donde permaneció durante dos años. En la Universidad tuvo como profesor de Filosofía del Derecho al doctor Esteban Gil Borges, con quién logró un importante acercamiento que le abriría muchas puertas hacia 1936.

Sus inquietudes intelectuales lo llevaron a formar parte de un grupo titulado "Ateneo de los Siete" y en el que figuraban también Edgar Ganteaume Tovar, Enrique González Rincones, Octavio Calcaño Vetancourt, Emilio Calcaño y los hermanos Eduardo y Pascual Arroyo Lameda. Este grupo buscaba adentrarse en las letras clásicas griegas y latinas, así como organizar diversas conferencias en su seno, donde cada uno de los integrantes podía desarrollar el tema de su preferencia. Fue allí donde Plaza ofreció la primera de sus innumerables conferencias, titulada "Música no popular e impopular".

Desde esa época, su vocación por la música no se limitó solo a interpretar y a componer sino también a la reflexión y a la enseñanza. El Colegio Francés y el Ateneo de los Siete le brindaron la oportunidad de compartir sus conocimientos y pensamientos con gente cercana, sin embargo pareció no ser suficiente para el joven, que buscó otros medios para ampliar el rango de acción. Fue así como el 28 de octubre de 1917 publicó su artículo "Nuestra Música" en la revista Patria y Arte. Este sería el primero de muchísimos artículos que escribiría a lo largo de los años para los medios impresos.

En esos años se encontraba en Caracas monseñor Ricardo Bartoloni, un sacerdote y músico florentino que se desempeñó como secretario de la Nunciatura en Venezuela, hasta 1922. Monseñor Bartoloni frecuentaba el Colegio Francés para conversar con sacerdotes, profesores y alumnos, así como para tocar el armonio de la capilla. Allí conoció al joven Plaza y tuvo la oportunidad de escuchar algunas de sus composiciones. Preocupado como estaba por subir el nivel de la música en la iglesia y de aplicar en nuestro país las reformas musicales propuestas en la encíclica "Motu Proprio" (1903) de Pío X, Bartoloni propuso al Cabildo Metropolitano y al Arzobispo de Caracas que se le otorgara una beca a Juan Bautista Plaza para que realizara estudios formales en la Pontificia Escuela Superior de Música Sagrada, en Roma. Las autoridades eclesiásticas accedieron a la solicitud, con el compromiso que a su regreso a Venezuela ocupara el cargo de organista y maestro de capilla de la Catedral de Caracas por un lapso de cinco años.

El acuerdo llegó a feliz término y el 19 de julio de 1920, el día de su cumpleaños, Juan Bautista Plaza partió hacia Roma con la ilusión y el firme propósito de prepararse y dedicarse a su verdadera vocación, la música.

 

 

Al utilizar parte de este material se agradece citar la siguiente fuente:
Sangiorgi, Felipe. Vida y Obra del Maestro Juan Bautista Plaza. CD-ROM. Fundación Juan Bautista Plaza, Caracas, 2002.

 
 

   
           

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